La política mexicana padece de una memoria francamente selectiva, pero la ciudadanía no.
En días recientes, el escenario nacional volvió a sacudirse ante las posturas asumidas desde Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por cerrar filas en torno a figuras clave del círculo íntimo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, reactivando un debate incómodo pero inevitable.
Hay que decirlo con todas sus letras: resulta analíticamente cuestionable —y políticamente costoso— que la investidura presidencial margine prioridades de Estado para asumir la defensa pública de personajes que no ostentan cargo de elección popular ni forman parte de la administración federal.
El expediente de Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, reabrió la conversación a raíz de las versiones sobre su estatus migratorio con Estados Unidos. Más allá de la veracidad de la cancelación de su visa —asunto reservado a la soberanía del vecino del norte—, la interrogante de fondo no es jurídica, sino profundamente política:
¿Por qué el aparato del Estado reacciona con tal presteza ante los tropiezos de la élite partidista, mientras miles de connacionales enfrentan deportaciones, despojos o embates consulados en el anonimato total?
No se trata de validar agendas extranjeras ni de regatear derechos. El nudo gordiano radica en la percepción de equidad ante la ley. Cuando la retórica oficial pregona que se acabaron los privilegios, pero la praxis exhibe un rasero diferenciado para la aristocracia del movimiento, la credibilidad institucional se resquebraja. En política, la forma es fondo y la percepción, sentencia.
Chihuahua: Bonilla mueve la pieza, pero el terreno es minado
Mientras en la capital del país se administra el control de daños, en Chihuahua las fichas de 2027 ya chocan en el tablero.
Acción Nacional ha puesto sobre la mesa su carta más visible: Marco Bonilla. El edil capitalino amasa estructura, foco mediático y el cobijo del aparato estatal. Sin embargo, en la política norteña abonar el terreno no garantiza la cosecha.
La encrucijada de Bonilla estriba en rebasar los límites del confort urbano. Ganar la capital es una condición necesaria, pero insuficiente. Chihuahua no concluye en la avenida Teófilo Borunda; vibra en el dinamismo de la frontera, la productividad del campo, el rezago de la sierra y el pulso exigente de la región centro-sur. Si el proyecto panista no logra descifrar el lenguaje de las provincias del estado, la estructura corre el riesgo de volverse cascarón.
Morena: La pugna interna como verdadero adversario
Del otro lado, la marca Morena cuenta con arrastre, pero adolece de cohesión.
Aunque perfiles como Cruz Pérez Cuéllar sostienen presencia en las mediciones, el verdadero obstáculo del oficialismo no estará en la boleta frente al PAN, sino en sus propias tribus. Las fracturas no cicatrizadas y las guerras de encuestas amenazan con minar cualquier candidatura, por potente que parezca en el papel. Pretender conquistar el estado apelando únicamente al inercial incondicionalismo nacional es un cálculo ingenuo: el electorado chihuahuense suele cobrar caro la soberbia partidista.
Pelota caliente: Lecciones de pragmatismo desde el diamante
Mientras la clase política saca cuentas, el béisbol estatal dio una lección de realidad pragmática.
La final entre Dorados de Chihuahua y Manzaneros de Cuauhtémoc dejó fuera a proyectos de gran peso como nuestros Algodoneros de Delicias e Indios de Juárez. El deporte rey recuerda algo vital que a los estrategas de café se les suele olvidar: los favoritos de papel caen cuando se salta al terreno de juego. Mañana levanta el trofeo quien ejecuta en el momento decisivo, no quien presumía mejor nómina en la previa.
Informes de Gobierno: Entre la rendición y el destape
Esta semana arranca la pasarela de los informes municipales. La teoría democrática los define como un ejercicio estricto de rendición de cuentas; la pragmática local los consagra como la vitrina de salida —o de destape— rumbo a lo que viene.
No nos engañemos. Tras las cifras maquilladas y los aplausos orquestados, comenzará la verdadera diáspora. Alcaldes y operadores medirán fuerzas, sondearán alianzas y tocarán puertas. Los informes marcan formalmente el cierre de un ciclo, pero operativamente representan el disparo de salida hacia el 2027.
Quien crea que falta mucho tiempo para la sucesión, desconoce cómo se metaboliza el poder en el norte. El tablero ya se movió y las piezas no van a esperar a nadie.













































