Amigos lectores:

Iniciamos un nuevo mes y quiero dedicar estas letras a un tema que, sin duda, toca fibras muy sensibles entre los delicienses.

Hablar del centro de Delicias es hablar de recuerdos, generaciones, tradición, fuentes de empleo, comercio, historia, origen y, sobre todo, orgullo por nuestra ciudad.

Desde hace algunos meses se desató una polémica alrededor del proyecto de renovación de la calle Tercera Norte. Un grupo de locatarios manifestó su oposición al proyecto, argumentando, entre otras cosas, que se modificaría el trazo original de la calle.

Ante esta situación, el proyecto tuvo que replantearse y fue llevado a la calle Cuarta, donde se realizó una primera etapa de trabajos que, desde mi punto de vista, tuvo una respuesta positiva por parte de buena parte de la ciudadanía.

Hoy nuevamente se retoma el proyecto de renovación de la zona centro y, con ello, también regresaron las dudas, las críticas y la desinformación alrededor de lo que se pretende hacer.

Pero hay algo que me llamó particularmente la atención: esta vez fueron muchas más las voces de ciudadanos que expresaron su respaldo a la renovación.

Y aquí quiero dejar muy clara mi opinión.

Delicias necesita una manita de gato.

Lo digo como ciudadano, pero también como comerciante local. El comercio ha cambiado. Hoy competimos no solamente con el negocio de enfrente, sino con miles de opciones que están a un clic de distancia. Las compras por internet, las grandes plataformas digitales y hasta empresas extranjeras forman parte de una nueva realidad que debemos entender.

Entonces, ¿por qué no hacer también más atractivo nuestro centro?

¿Por qué no convertirlo en un lugar donde la gente quiera caminar, sentarse, convivir, comprar y pasar un buen rato?

Yo estoy a favor de la renovación de la zona centro, siempre y cuando se haga con planeación, escuchando a los comerciantes y, sobre todo, cuidando la identidad que caracteriza a Delicias.

Imaginen una zona centro con más árboles, bancas, rampas incluyentes, espacios agradables para caminar, mejor imagen urbana y hasta un poco más de color.

No se trata de borrar nuestra historia.

Se trata de darle una nueva vida.

Ciudades como Cuauhtémoc, Parral, Ciudad Juárez y Chihuahua han realizado modificaciones y renovaciones en diferentes zonas comerciales e históricas. Algunas han transformado calles, espacios públicos y centros urbanos buscando precisamente generar mayor movilidad, turismo y actividad económica.

Delicias no puede quedarse atrás.

Tenemos una ciudad bien trazada, una gran historia y gente trabajadora. Tenemos comerciantes que durante generaciones han mantenido vivo nuestro centro. Pero también tenemos que reconocer que los tiempos cambian y que las ciudades necesitan evolucionar.

Renovar no significa destruir.

Al contrario: podemos conservar nuestros edificios, nuestras tradiciones y nuestros recuerdos, mientras construimos espacios más modernos, accesibles y atractivos para las nuevas generaciones.

Por eso considero que esta discusión debe ir más allá de un simple “sí” o “no” a una obra.

Preguntémonos mejor:

¿Qué queremos para el centro de Delicias dentro de 10, 20 o 30 años?

¿Queremos seguir viendo locales cerrados y calles que poco a poco pierdan actividad?

¿O queremos un centro vivo, atractivo, con familias caminando, turistas visitando, jóvenes conviviendo y comerciantes teniendo mejores oportunidades de venta?

Yo me quedo con la segunda opción.

Delicias merece renovarse, pero sin perder su esencia.

Esta es mi opinión como deliciense, como comerciante y como periodista.

Ahora quiero conocer la tuya:

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