¿Cuántas veces una empresa se pregunta por qué una persona no está dando resultados? Y pocas veces se detiene a pensar: ¿realmente está en el puesto correcto?
Frederick Winslow Taylor, a través de la Administración Científica, planteaba la importancia de seleccionar y preparar a las personas de acuerdo con las características y capacidades que requiere cada trabajo. En pocas palabras: poner a la persona adecuada en el puesto adecuado.
En las empresas encontramos personas excelentes para vender, pero no necesariamente para administrar; grandes técnicos que no necesariamente son buenos líderes; personas creativas que terminan en puestos donde no pueden desarrollar su creatividad.
Entonces, antes de decir que alguien “no funciona”, deberíamos preguntarnos si estamos aprovechando correctamente su talento.
Porque cuando colocamos a la persona equivocada en el puesto equivocado, no solamente pierde la empresa. También pierde la persona: pierde motivación, confianza y la oportunidad de demostrar de lo que realmente es capaz.
Administrar no es solamente controlar recursos. También es saber identificar, colocar y desarrollar el talento.
Quizá muchas empresas no tienen falta de talento. Quizá tienen talento mal ubicado.
Y esto también aplica en nuestra vida. A veces creemos que no somos buenos para algo, cuando simplemente estamos intentando florecer en el lugar equivocado.
Por eso, antes de preguntarnos quién puede ocupar un puesto, deberíamos preguntarnos:
¿Quién puede crecer y hacer crecer ese puesto?
Porque cuando encontramos el lugar correcto para nuestro talento, dejamos de luchar contra lo que somos y comenzamos a desarrollar aquello para lo que realmente podemos ser extraordinarios.
Creer es Crear.














































