La campaña “IMSS y Nada es lo mismo”, impulsada por el Partido Acción Nacional (PAN) en Chihuahua, ha generado diversas reacciones por su contenido y el contexto político en el que surge. Sin embargo, dejando de lado el debate partidista, el mensaje pone sobre la mesa una realidad que miles de derechohabientes viven diariamente, especialmente personas en condición de vulnerabilidad y familias de bajos recursos que dependen exclusivamente de los servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social.
En Delicias, esa situación no es distinta. Son constantes los testimonios de pacientes que enfrentan largas esperas para conseguir una consulta, citas con especialistas que en ocasiones se difieren durante varios meses e incluso cerca de un año, así como personas que deben formarse desde las tres o cuatro de la mañana para obtener una ficha de atención. A ello se suman los reportes recurrentes sobre la falta de algunos medicamentos y la saturación de los servicios.
Estas carencias, sin embargo, no deben confundirse con el desempeño del personal del instituto. La mayoría de médicos, enfermeras, trabajadores administrativos y de apoyo realizan su labor con profesionalismo, vocación y compromiso, aun cuando deben hacerlo con recursos limitados y una demanda que supera la capacidad instalada. Como ocurre en cualquier institución, existen casos aislados de mala atención, pero no representan el trabajo de la gran mayoría.
Más allá de quién impulse una campaña o de las diferencias políticas que pueda generar, la discusión de fondo debería centrarse en mejorar el sistema de salud para quienes más lo necesitan. Garantizar consultas oportunas, contar con especialistas suficientes, asegurar el abasto de medicamentos y ofrecer atención de calidad son demandas legítimas de miles de derechohabientes que, en muchos casos, no tienen otra alternativa para recibir atención médica.













































