Sin duda, este ha sido el Mundial más animado y diferente que hemos vivido. México, Estados Unidos y Canadá comparten la sede de una fiesta que ha logrado algo que la política no ha podido: unir a millones de personas bajo una misma pasión.

La energía se respira en las calles, en las plazas, en los restaurantes y en los hogares. Durante noventa minutos desaparecen las diferencias sociales, ideológicas y económicas. El fútbol nos recuerda que, cuando existe un objetivo común, la unidad sí es posible.

Lamentablemente, esa tregua parece existir únicamente mientras rueda el balón. Porque desde Palacio Nacional, día tras día, se sigue alimentando un discurso de confrontación entre mexicanos. La división continúa siendo una estrategia política, aunque por estos días el Mundial haya logrado ponerla en pausa.

Mientras tanto, en Chihuahua ya comenzó la carrera por la candidatura de Morena rumbo a la gubernatura.

Levantaron la mano cuatro aspirantes: Andrea Chávez, Cruz Pérez Cuéllar, Luis Carlos Arrieta y Martín Chaparro, este último de manera virtual.

De todos ellos, Cruz Pérez Cuéllar parte como uno de los perfiles más fuertes dentro del movimiento. Andrea Chávez mantiene una presencia muy importante en redes sociales y una imagen mediática sólida; sin embargo, el verdadero reto sigue siendo construir una estructura territorial que respalde esa popularidad digital.

En cuanto a los otros aspirantes, la ciudadanía los identifica como políticos “chapulines”, acostumbrados a cambiar de partido según les convenga. Más que representar una ideología o un proyecto de nación, parecen responder a intereses personales. Y esa práctica es precisamente una de las razones por las que la confianza ciudadana en la política sigue deteriorándose.

Pero no todo son malas noticias.

Delicias vuelve a demostrar que es semillero de campeones. Las Pioneras de Delicias escribieron una página histórica al conquistar el campeonato de la Liga de Desarrollo de Basquetbol Femenil tras vencer a Parral.

Un equipo integrado por jóvenes estudiantes de preparatoria y universidad que, con disciplina, esfuerzo y talento, llenó de orgullo a toda una ciudad. Este título no es casualidad; es el resultado de un proyecto serio que apuesta por el deporte y por el futuro de las nuevas generaciones.

Mi reconocimiento para las jugadoras, cuerpo técnico y directiva de Pioneras de Delicias. Ojalá este campeonato sea apenas el primero de muchos.

Y mientras tanto, amigos lectores, México está a punto de escribir otra historia en la cancha. Hoy más que nunca es momento de ponerse la playera verde, confiar en nuestra selección y, si hace falta, hasta prender una veladora para vencer a Ecuador y seguir soñando con ese anhelado quinto partido que durante décadas ha sido la gran obsesión del fútbol mexicano.

Porque soñar no cuesta nada… y en el fútbol, como en la vida, los milagros también se trabajan.

Excelente inicio de semana.

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