Semana política, semana de movimientos y, sobre todo, semana de fotografías que dicen mucho más de lo que algunos quisieran.

El DIGAL 2026 terminó con saldo positivo. Hay que decirlo como es: fue un éxito. Bien por José María “Chema” Cruz y todo su equipo de trabajo, porque detrás de un evento de esta magnitud hay organización, disciplina y muchas horas de trabajo.

El DIGAL volvió a poner a Delicias y a la región Centro Sur en el escaparate del sector lechero. Productores, empresarios, especialistas y visitantes se dieron cita durante varios días, confirmando que cuando la región se organiza, tiene mucho que mostrar.

Y mientras unos hablaban de leche, producción y negocios, los grillos hablaban de política.

Porque en Chihuahua hasta un evento ganadero termina convirtiéndose en tablero político.

Ahí estuvieron Marco Bonilla y Jesús Valenciano, primero en la reunión con los famosos chalecos azules de Delicias y posteriormente en el DIGAL.

La fotografía fue clara: estructura, unidad y operación territorial rumbo al 2027.

Valenciano está tomando un papel importante en la coordinación de la región Centro Sur para los distritos locales 19, 20 y 21. Y eso, en política, no es un nombramiento menor.

Primero vienen las reuniones; después las fotografías; luego la estructura y, finalmente, aparecen los nombres en las boletas.

Y hablando de fotografías, hubo una que también dio de qué hablar.

Tony Meléndez se subió al escenario del DIGAL y durante alrededor de dos horas puso a cantar a los asistentes. Tony dio cátedra de su talento y demostró que, cuando toma el micrófono, lo suyo sigue siendo hacer música y conectar con la gente.

Para los que saben leer entre líneas, hubo bastante material.

Mientras el PAN mueve piezas, Morena comienza a mostrar las grietas

En Morena, la disputa entre Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar por encabezar el proyecto rumbo a la gubernatura de Chihuahua ha dejado de ser un asunto discreto.

La prensa nacional ya ha documentado las diferencias internas y los señalamientos entre grupos. Incluso se ha señalado la inconformidad de sectores de Morena ante la posibilidad de que Cruz Pérez Cuéllar encabece la candidatura.
⁠En los círculos políticos circula una versión que, de confirmarse, cambiaría completamente el tablero: que Andrea Chávez y sus grupos de respaldo estarían buscando una salida negociada, en la que entrarían posiciones de alto nivel federal, la presidencia del Congreso y hasta la alcaldía de Ciudad Juárez, a cambio de bajar de la contienda por la gubernatura.

Lo digo con responsabilidad: hasta ahora es una versión política, no un acuerdo confirmado públicamente.

Mientras tanto, a Cruz Pérez Cuéllar también le están revisando la casa.
Sus adversarios y distintos actores de Morena han puesto bajo la lupa a personas de su entorno y han lanzado señalamientos sobre su trayectoria y administración. El propio Javier Corral ha realizado públicamente fuertes cuestionamientos contra Pérez Cuéllar y su entorno político. Son señalamientos políticos que deben entenderse como tales, no como hechos judicialmente acreditados.

Y aquí está el verdadero problema para Morena.
La fractura interna ya es una realidad política, aunque todavía no sepamos si terminará en ruptura.

Porque una cosa es competir internamente y otra muy diferente es comenzar a sacarse los trapos al sol.

Andrea tiene grupo.
Cruz tiene grupo.

Hay quienes quieren una candidatura y hay quienes ya están haciendo cuentas sobre qué posición les tocará si el candidato termina siendo otro.

Y mientras Morena resuelve su pleito interno, el PAN ya está enseñando estructura.

Bonilla recorriendo el estado.
Jesús Valenciano organizando la región Centro Sur.

En el PAN ya se están moviendo las piezas y en Morena todavía están tratando de evitar que las diferencias entre sus propios grupos se conviertan en una fractura mayor.

cuando un partido presume unidad, pero sus propios grupos comienzan a disputarse candidaturas, posiciones y espacios de poder; cuando empiezan los señalamientos y las filtraciones; cuando los padrinos políticos entran a la negociación, es porque el tablero está mucho más movido de lo que se alcanza a ver desde afuera.

Porque quizá la candidatura a la gubernatura no sea la única moneda sobre la mesa.

Y si las versiones son ciertas, alguien ya está negociando la salida… mientras otros todavía están peleando por entrar.

Nos leemos en la próxima columna.

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