Hidalgo.- El cuerpo de Isidro Beltrán Reséndiz, minero de 54 años, regresó finalmente a Zimapán tras un recorrido de más de 17 horas desde El Rosario, Sinaloa. Su llegada, ocurrida alrededor de las 2:00 de la madrugada de este 29 de abril de 2026, marcó el cierre de una larga espera para familiares y amigos, pero también el inicio de un duelo colectivo en la comunidad de Plutarco Elías Calles.
Desde las primeras horas del día, decenas de personas se congregaron en la calle Tlalpan para recibir los restos del trabajador, recordado por su cercanía y disposición para ayudar. “Era un hombre noble, siempre al pendiente de los demás”, relataron allegados durante la velación que se realiza en su domicilio.
El fallecimiento de Isidro Beltrán ocurrió en el accidente en la mina Santa Fe, registrado la tarde del 25 de marzo, cuando cuatro trabajadores quedaron atrapados. Tras más de un mes de labores intensivas, el operativo de rescate encabezado por el Comando Unificado logró resultados mixtos: dos mineros fueron encontrados con vida, mientras que otros dos, incluido Beltrán, perdieron la vida dentro del yacimiento.
Los datos oficiales del rescate indican que José Alejandro Cástulo Colín fue localizado con vida el 30 de marzo, seguido por Francisco Zapata Nájera el 7 de abril. En contraste, el 11 de abril se recuperó el cuerpo de Abraham Aguilera, y finalmente, la madrugada del 27 de abril, a las 3:15 horas, se halló el de Isidro Beltrán.
Último recorrido hacia casa
El traslado del cuerpo desde Sinaloa hasta Hidalgo se convirtió en una travesía simbólica. Durante 17 horas por carretera, el féretro recorrió varios estados hasta llegar a su destino final, donde ya lo esperaba una comunidad marcada por la pérdida.
El programa funerario será breve debido a las condiciones en que fueron encontrados los restos. Este mismo 29 de abril se celebrará una misa de cuerpo presente a las 15:00 horas en la Iglesia San Juan Bautista, seguida de la sepultura en el panteón municipal de Plutarco Elías Calles.
Según testimonios de su familia, había salido de su lugar de origen para garantizar una vida más digna a los suyos, una realidad común en regiones donde la minería sigue siendo una de las principales fuentes de empleo.
La comunidad lo despide con respeto, pero prevalece la exigencia de justicia y mejores condiciones laborales, demanda que comienza a resonar entre quienes acompañan su velación.
El operativo en la mina Santa Fe se extendió durante 33 días, involucrando a diversas autoridades y equipos especializados. La complejidad del terreno y las condiciones subterráneas dificultaron las labores, lo que retrasó el rescate final.
Expertos en seguridad industrial señalan que este tipo de incidentes podrían prevenirse con protocolos más estrictos y supervisión constante, alineados con estándares internacionales.










































