Home Opinion La ciudad que habitamos… o la que estamos dejando de cuidar

La ciudad que habitamos… o la que estamos dejando de cuidar

0
2

Una ciudad no se deteriora por accidente.

Se deteriora cuando dejamos de cuidar lo que todos compartimos.

 

No empieza a fallar cuando hay un problema grande. Empieza cuando dejamos pasar lo pequeño: una bolsa de basura fuera de lugar, una banqueta invadida, un cruce que no se respeta, una fuga que se ignora. Acciones que parecen menores, pero que, acumuladas, terminan definiendo la forma en la que vivimos.

 

Cada 22 de abril, en el marco del Día Mundial de la Tierra, casi siempre se asocia con temas que parecen lejanos: el cambio climático, los océanos, los grandes ecosistemas. Temas importantes, sin duda. Pero también hay otra forma de entenderlo: una más cercana, más directa y que nos involucra.

 

En el fondo, este día es un llamado de conciencia. Un recordatorio de que cuidar el lugar donde vivimos no es opcional, sino una responsabilidad compartida.

 

La forma en la que habitamos nuestra propia ciudad.

 

Delicias no es ajena a los retos ambientales. Vivimos en una zona donde el agua no es abundante, donde el calor se intensifica y donde el crecimiento urbano exige decisiones responsables. En este contexto, la planeación cobra relevancia. Hoy contamos con un instrumento vigente que orienta el desarrollo urbano y territorial del municipio, pero más allá de los documentos, hay algo que sigue siendo determinante: lo que cada persona hace día a día.

 

Porque una ciudad no se define solo por lo que se construye. Se define por lo que se permite: por lo que empezamos a ver como normal, como tirar basura en la vía pública, usar el agua sin medida u ocupar espacios que son de todos. Y también por lo que dejamos de hacer, porque en esa ausencia, cuando ya no exigimos ni actuamos, la ciudad también empieza a cambiar.

 

Ahí es donde el enfoque cambia.

 

Deja de ser un tema ambiental lejano y se convierte en un asunto de corresponsabilidad. No desde la culpa, sino desde la conciencia de que cada acción suma o resta. El entorno en el que vivimos no es ajeno a nosotros: es, en gran medida, el reflejo de nuestras decisiones.

 

Hay una idea que vale la pena poner sobre la mesa: no hay ciudad sostenible sin ciudadanía responsable.

 

Podemos hablar de planeación, de infraestructura, de estrategias a largo plazo. Todo eso es necesario. Pero si lo que ocurre todos los días no acompaña, cualquier esfuerzo pierde fuerza.

 

El cuidado de la ciudad no empieza en los grandes proyectos. Empieza en lo más simple: en cómo cruzamos la calle, en cómo cuidamos y respetamos los espacios comunes, en el uso que hacemos de los recursos y, sobre todo, en entender que compartir una ciudad también implica asumir responsabilidades.

 

Porque una ciudad no solo se habita. También se construye constantemente, con decisiones pequeñas que terminan teniendo un impacto mayor.

 

Y en ese proceso, cada persona cuenta.

 

La ciudad que queremos no depende únicamente de planes o proyectos. Depende de la suma de voluntades, de hábitos y de conciencia. También de entender que el espacio público es un reflejo de lo que somos como sociedad.

 

Tal vez el Día de la Tierra no tenga que quedarse en una fecha. Tal vez puede ser un recordatorio: el entorno empieza en lo local, y la ciudad es el primer espacio donde se expresa nuestro compromiso.

 

Y que, al final, la pregunta no es qué ciudad queremos en el futuro, sino qué estamos haciendo hoy para construirla.

 

Luly González

Mujer, ciudadana y voz pública con propósito.

 

Autor

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here