En el vasto territorio del estado de Chihuahua se encuentra un pequeño poblado que combina historia, misterio y orgullo regional: Naica. Su nombre proviene del idioma tarahumara y significa “lugar sombreado”, una definición que parece describir perfectamente el aire enigmático que envuelve a esta comunidad minera.Santiago Scopelli: Figura histórica asociada a la fundación de Naica en 1828.
Naica forma parte del municipio de Saucillo y llegar hasta este lugar es también recorrer una parte importante del paisaje chihuahuense. Se puede acceder desde Delicias o a través de la Carretera Federal 45, una de las arterias más importantes del norte del país.
En el trayecto aparece también el acceso al campo militar de Santa Gertrudis Military Camp, resguardado por elementos del Ejército Mexicano. En este lugar se encuentra uno de los criaderos militares de caballos más importantes de la región, además de instalaciones de la Fuerza Aérea Mexicana. Los habitantes de la zona comentan que no es raro observar la visita de importantes personalidades; incluso, se dice que el propio Presidente de México ha disfrutado en ocasiones de este sitio, atraído por su imponente residencia con estilo de hacienda colonial que sirve como casa de descanso.
Pero el verdadero asombro de Naica no está en la superficie. A unos 300 metros bajo tierra se encuentra una de las maravillas naturales más sorprendentes del planeta: la Cueva de los Cristales. Dentro de esta cavidad se levantan gigantescos cristales de selenita que alcanzan hasta 15 metros de longitud, los más grandes descubiertos por la ciencia.
El ambiente dentro de la cueva es extremo: temperaturas cercanas a los 58 grados centígrados y una humedad del cien por ciento. Un entorno tan hostil que apenas permite a los científicos permanecer algunos minutos para estudiar esta joya geológica.
Durante décadas, la mina de Naica produjo plomo y zinc, minerales que impulsaron el desarrollo económico de la región y dieron identidad minera a esta comunidad.
Pero Naica también late con otra pasión: el béisbol. Su afición es conocida en toda la región por una de las porras más imponentes y entusiastas del campeonato regional, donde el orgullo del pueblo se escucha fuerte en cada juego.
A la par de su historia minera y deportiva, Naica también carga con un halo de misterio. Los habitantes relatan historias sobre las famosas “brujas de Naica”, luces extrañas en el cielo nocturno y supuestos avistamientos que han alimentado la imaginación colectiva durante generaciones. Estas leyendas han despertado el interés de turistas, exploradores y creadores de contenido que visitan la llamada “cueva de las brujas” con la intención de documentar estos relatos.
Con el paso del tiempo, Naica se ha convertido en uno de los lugares más mencionados de México cuando se habla de fenómenos y leyendas, solo después de Catemaco, considerado el principal referente nacional en tradiciones relacionadas con la brujería.
Así, entre gigantes de cristal, historia minera, pasión beisbolera y relatos que desafían la explicación, Naica se mantiene como uno de los rincones más fascinantes del estado de Chihuahua.
Del Norte te presenta otro destino de nuestro gran territorio chihuahuense, un lugar que invita a conocerlo, recorrerlo y disfrutarlo, ya sea para vacacionar o simplemente para pasar una tarde extraordinaria con la familia o los amigos.
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