Hay algo muy mexicano en decir: “el lunes empiezo”, “el próximo mes lo hago” o “ya cuando tenga tiempo”.
Vamos posponiendo llamadas, proyectos, sueños, visitas e incluso palabras que nunca deberían quedarse guardadas.
Creemos que siempre habrá otra oportunidad.
Y entonces llega agosto.
Para muchos representa el regreso a clases, el fin de las vacaciones, una agenda nueva y la sensación de que es momento de retomar el rumbo.
Pero quizá agosto no sea un mes para empezar de cero, sino para recordar que el tiempo nunca ha estado garantizado.
Vivimos haciendo planes para un futuro que damos por hecho.
Dejamos para después aprender ese idioma, enviar ese mensaje, pedir perdón, abrazar a quien queremos o atrevernos a dar el primer paso hacia aquello que tanto anhelamos.
Mientras tanto, los días siguen avanzando.
La procrastinación no siempre nace de la flojera.
Muchas veces surge del miedo, miedo a equivocarnos, a fracasar, a no ser suficientes o a descubrir que las cosas no saldrán como imaginábamos.
Posponer se convierte en una forma de sentirnos seguros, aunque esa seguridad tenga el costo de dejar la vida en pausa.
Los jóvenes hablamos mucho de cumplir metas, de construir nuestro futuro y de perseguir nuestros sueños.
Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar que el futuro se construye con las decisiones de hoy, no con las promesas que nos hacemos para mañana.
Agosto puede ser ese recordatorio de que no necesitamos esperar un nuevo año para cambiar.
Tampoco hace falta que todo sea perfecto para comenzar.
Basta con dar un paso, por pequeño que parezca.
Tal vez sea el momento de terminar ese proyecto que lleva meses guardado, de inscribirte a ese curso que tanto has pensado, de reconciliarte con alguien importante o simplemente de decirle a las personas que amas cuánto significan para ti.
Porque la vida no siempre avisa cuándo cambiará por completo.
Y cuando entendemos eso, descubrimos que el mejor momento para hacer las cosas nunca fue el próximo lunes, ni el siguiente mes, ni cuando “todo esté en orden”.
Siempre ha sido hoy.
Que agosto no sea solo el inicio de un nuevo mes.
Que sea el recordatorio de vivir con menos “después” y con muchos más “ahora”.














































