Las reformas electorales suelen analizarse por los cambios que introducen en la ley. Se discuten artículos, procedimientos y nuevas disposiciones. Sin embargo, pocas veces se reflexiona sobre el momento en que una reforma comienza realmente a producir sus efectos.
No es el día en que se publica en el Periódico Oficial del Estado. Tampoco cuando entra en vigor. Su verdadero impacto inicia cuando los partidos políticos, los aspirantes y las autoridades electorales deben tomar decisiones bajo un nuevo marco jurídico.
Y ese momento ha llegado para Chihuahua.
La reforma electoral publicada en junio de este año no solo modificó la integración de los ayuntamientos. También cambió los incentivos bajo los cuales competirán los partidos políticos rumbo al proceso electoral de 2027.
La reducción del número de regidurías en diversos municipios significa que habrá menos espacios de representación. Lo que antes permitía integrar planillas mediante acuerdos entre distintos liderazgos, grupos políticos o partidos coaligados, ahora obligará a realizar decisiones mucho más complejas.
En política, los espacios siempre han sido motivo de negociación. A menor número de posiciones, mayor será el valor de cada candidatura y, por consecuencia, más intensas serán las discusiones al interior de los partidos y de las propias coaliciones.
Pero quizá uno de los cambios más interesantes sea otro.
La reforma permite que quien encabece una candidatura a la Presidencia Municipal también pueda integrar la lista de representación proporcional para una regiduría. Es decir, el nuevo diseño legal abre la posibilidad de que un candidato que no obtenga el triunfo en la elección de la Presidencia Municipal pueda, conforme a las reglas de asignación previstas en la ley, formar parte del Ayuntamiento mediante una regiduría de representación proporcional.
Este cambio modifica por completo la lógica con la que tradicionalmente se construían las candidaturas.
Imaginemos un municipio en el que una coalición, por el porcentaje de votación obtenido, únicamente alcance una regiduría de representación proporcional. Si quien encabezó la candidatura a la Presidencia Municipal también forma parte de esa lista, la definición de ese único espacio podría convertirse en uno de los temas más relevantes dentro de la propia coalición.
No se trata de afirmar que así ocurrirá en todos los casos. Se trata de reconocer que las nuevas reglas generan nuevos incentivos y nuevas formas de hacer política.
Otro aspecto que merece atención será la vida interna de los partidos políticos.
Aunque la legislación electoral ya cambió, será interesante observar cómo adecuarán sus procedimientos internos de selección de candidaturas a esta nueva realidad. Algunos de sus mecanismos fueron diseñados bajo un modelo electoral distinto y ahora deberán operar dentro de un esquema completamente renovado.
Lo cierto es que las autoridades electorales también enfrentarán un reto importante. La reforma ya fue aprobada por el Poder Legislativo y publicada conforme al procedimiento constitucional correspondiente. En consecuencia, las normas que emitan para su implementación deberán desarrollarse dentro del marco establecido por la propia ley, respetando el alcance de las disposiciones aprobadas por el Congreso del Estado.
Por ello, los primeros efectos de esta reforma probablemente no se observarán el día de la jornada electoral.
Comenzarán mucho antes.
Se verán en las mesas donde se negocien las coaliciones; en las reuniones de los órganos internos de los partidos; en la integración de las planillas; en las decisiones de quienes aspiran a representar a la ciudadanía y en la estrategia que cada fuerza política adopte para competir bajo un modelo completamente distinto al que conocíamos.
Porque las reformas electorales no solo cambian la forma de votar.
Cambian la manera en que se construyen las candidaturas, se distribuyen los espacios de representación y se ejerce la política.
Y quizá el verdadero alcance de esta reforma no se medirá únicamente en los resultados de la elección de 2027, sino en las decisiones que, desde hoy, comenzarán a tomar los actores políticos para adaptarse a una nueva realidad.
Porque, al final, cuando cambian las reglas, cambian las decisiones.
Y es justamente ahí donde vuelven a encontrarse… entre la Ley y la Realidad.
Arturo Michel



