El día de ayer México perdió un partido, y al mismo tiempo, aunque para algunos pueda ser extraño, ganó algo que hace mucho tiempo no se tenía: esperanza.

Durante la participación de la selección en el mundial vimos algo que parecía olvidado, familias enteras y grupos de amigos reunidos frente a la pantalla, niños soñando con ser los próximos héroes futbolistas, abuelitos emocionándose como si volvieran a tener veinte años. Las calles llenas de personas celebrando sin que nadie tuviera que convocarlas, sin intereses de por medio y sin repartir un solo peso.

Por unas horas, cada vez que la selección salía a la cancha, el país dejó de ser únicamente un territorio para convertirse en un sentimiento, y eso vale mucho más que un marcador.

Porque esta Selección no solo compitió, nos recordó el valor de creer, no nos vendió la idea de que todo estaba bien, ni ocultó los problemas que enfrentamos como país, simplemente demostró que el talento, el trabajo en equipo y la convicción pueden llevarte mucho más lejos de lo que muchos imaginaban.

Tal vez fue por eso que nació esa pregunta que se repetía entre miles de mexicanos: ¿y si sí? Una pregunta que se escuchaba muy sencilla, pero fue muy poderosa, generó tantas emociones y claro que nos invita a hacernos muchas otras preguntas: ¿Y si sí podemos aspirar a más? ¿Y si sí podemos cambiar esa costumbre de conformarnos? ¿Y si sí podemos demostrar que el esfuerzo termina dando resultados? ¿Y si sí podemos unirnos una vez más como país para generar un cambio urgente?

Hace mucho que México no tenía un motivo general para ilusionarse, y esa ilusión no debería quedarse en una cancha de futbol, debería acompañarnos cuando hablamos de educación, de seguridad, de comunidad, de participación y del futuro que queremos construir para todos. Ese futuro que no esta tan lejos como pensamos, ese futuro que queremos dejar a nuestros hijos.

Porque que los partidos terminan, las copas se ganan o se pierden, pero la esperanza que nace cuando un país vuelve a creer en sí mismo dura mucho más. En lo personal, creo que algo importante que nos deja la participación de nuestra selección en este mundial, es entender que, a veces, la mayor victoria no es levantar un trofeo, si no recordar que todavía somos capaces de soñar juntos.

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