Mi nombre es Lluvia Nicte-Ha Magaña Chávez. Realicé mis estudios profesionales en la Universidad de Nuevo México, en Las Cruces, Estados Unidos, donde obtuve el título de microbióloga, impulsada por mi interés por la ciencia y todo lo que la rodea.

Motivada por ese mismo interés, continué mi formación académica y cursé una Maestría en Ciencias en Horticultura en la Facultad de Ciencias Agrícolas y Forestales de Ciudad Delicias, Chihuahua, convencida de que el conocimiento científico es una herramienta clave para comprender y mejorar nuestro entorno.

Además de mi vida profesional, soy mamá de dos jóvenes maravillosos, quienes han sido mi mayor inspiración y el motor que ha guiado gran parte de mi camino. Amo a los animales y, dentro de mis posibilidades, colaboro apoyando a perritos y gatitos en situación de calle, porque creo firmemente en la responsabilidad social y el cuidado de toda forma de vida.

A través de esta columna buscaré acercar la ciencia a la vida diaria, compartir avances y conocimientos que nos permitan entender mejor nuestro entorno y recordar que, cuando la ciencia se comunica con claridad, puede transformar realidades.

¿Qué significa estar vivo?

Queridos lectores, a diario ocurren procesos biológicos que nos dan energía, nos permiten pensar, respirar, caminar, en si todo lo que nos mantiene con vida. Sin embargo, no somos totalmente conscientes de lo que ocurre en nuestro cuerpo, es por eso que quiero compartir con ustedes algunos datos que nos ayudan a entender con más precisión estos procesos para tomar mejores decisiones con respecto a nuestra salud.  

Pero ¿Q significa ser un organismo vivo?, existen varias características que nos permiten desarrollarnos, crecer, reproducirnos, y relacionarnos con nuestro medio ambiente.

La vida, aunque diversa en formas y tamaños, comparte características fundamentales que permiten a la ciencia distinguir a los seres vivos de la materia inerte. Desde una bacteria microscópica hasta un ser humano, todos los organismos cumplen con ciertos procesos esenciales que hacen posible su existencia.

Todo ser vivo está formado por células, la unidad básica de la vida. Algunos organismos, como las bacterias, están compuestos por una sola célula, mientras que otros, como los animales y las plantas, poseen millones de ellas trabajando de manera coordinada. Estas células realizan el metabolismo, un conjunto de reacciones químicas que permiten obtener energía, crecer y mantenerse en funcionamiento. El metabolismo de los seres vivos se basa en dos procesos fundamentales: el catabolismo y el anabolismo. El catabolismo consiste en la descomposición de moléculas complejas en otras más simples, liberando energía necesaria para las funciones vitales; un ejemplo claro de este proceso es la digestión de los alimentos.

Por otro lado, el anabolismo es un proceso de construcción, mediante el cual el organismo utiliza moléculas simples para formar estructuras más complejas, requiriendo energía. Un ejemplo representativo de este proceso es la fotosíntesis en las plantas, donde se sintetizan moléculas orgánicas esenciales para la vida

Otra característica esencial es el crecimiento y desarrollo. Los seres vivos no permanecen iguales a lo largo del tiempo: una semilla germina y se convierte en planta, y un cachorro crece hasta alcanzar su etapa adulta. Además, los organismos responden a estímulos del entorno. A esta característica se le llama Irritabilidad y ejemplos claros de esta capacidad de respuesta es cuando una planta se inclina hacia la luz o una persona que retira la mano al tocar algo caliente.

La reproducción es una propiedad fundamental y distintiva de los seres vivos, ya que, ya sea de manera sexual o asexual, permite garantizar la continuidad de las especies. En el caso de las bacterias, la reproducción ocurre de forma asexual mediante un proceso llamado bipartición, en el cual una célula se divide para dar origen a dos organismos genéticamente idénticos al progenitor. De este proceso surge el concepto de clon, entendido como un organismo que comparte la misma información genética que su célula de origen. A esto se suma la homeostasis, la capacidad de regular el equilibrio interno por ejemplo en el cuerpo humano la temperatura se mantiene mediante procesos como la sudoración.

Finalmente, los seres vivos se adaptan y evolucionan. A lo largo del tiempo, las poblaciones desarrollan características que les permiten sobrevivir mejor en su ambiente, como las espinas del cactus que reducen la pérdida de agua en zonas desérticas.

Comprender estas características no solo nos ayuda a definir qué es la vida, sino también a valorar la compleja red de procesos que la sostienen y la extraordinaria diversidad de formas en que se manifiesta en nuestro planeta.

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