Hoy no busqué en mis libreros, no pasé minutos incomodos, mirando entre los lomos de los libros, fui directo a uno de ellos y en el segundo de sus estantes, seguro de encontrar los libros de Luis Armenta, ya tenía en mente releer el “EnolaGay” (2019) editorial Vaso Roto. Libro que recibí del propio Luis en ese mismo año y por suerte aquí en la ciudad que habito los fines de semana, lejos de la capital, no tan lejos 72km, (pienso). Me acomodé en mi butaca café chocolate, tomé con cuidado el libro, hice lo de siempre pasar la mano sobre la portada, a modo de saludo y permiso para poder empezar la lectura, dejé mi copa de Gin Tonic (1:1) en el lugar de siempre, hice lo de siempre, hasta en Página 16,

Tibbets, de 29, y Lewis, de 24

tenían la suficiente edad

para emprender el vuelo al océano Pacífico,

Desconocido lector, aunque recordaba vagamente a Tibbetsy a Lewis, si recordaba con claridad que al bombardero Boeing B-29, le habían puesto el nombre de la madre de Tibbets, “Enola Gay” y el seis de agosto de 1945, se convertiría en el primer avión en soltar una bomba atómica, la Little Boy, (no creo poder entender por qué esos nombres) sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, el resto de la historia, seguro la recuerdas, 140,000 personas incluyendo las muertas por radiación, 70,000 en el acto. Página 19,

No importa si el nombre estaba escrito

en el avión de Lewis. Tibbets estaba a cargo

y honraría a su mamá.

La sombra del avión, como una cruz, veloz

se levanto de golpe entre los hombres.

“Madre: ¡piensas que tirarán la bomba?”

Preguntaba Pink Floyd.

Querido desconocido lector, he estado extraviado entre algunas consultas con ese que todo lo sabe, escuchando con cuidado el álbum “The Wall” (1979), de Pink Floyd, buscando referencias para sumarlas a las referencias que ya tenía y entender en una nueva lectura la dimensión del poemario de Luis, su bastedad, el enorme bosque de ideas, la construcción perfecta del poemario, me rebasaron.

Hasta aquí lector, ya no se si conocido o desconocido, después de escuchar por séptima vez “Another Brick in theWall” y terminar un Gin Tonic con botánicos, en realidad dos. Fui de nuevo al libro y a la página 39,

Cae la nieve del espanto

sobre lo que Dios permite

por omisión o ausencia.

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