Cuando se habla de la formación de valores éticos y sociales en niñas, niños y adolescentes, suele pensarse en normas, correcciones o disciplina. Sin embargo, lo esencial no siempre se enseña con reglas, sino con cercanía, coherencia y ejemplo cotidiano.
La familia sigue siendo el primer espacio donde se aprende a respetar, dialogar y convivir. Antes de exigir valores como la honestidad, la empatía o la responsabilidad, conviene preguntarnos si niñas, niños y adolescentes se sienten escuchados, acompañados y tomados en cuenta. Porque es difícil aprender valores en un entorno donde no hay diálogo.
Este año puede ser una oportunidad para algo más que metas materiales. También puede servir para fijar propósitos familiares cercanos, escucharnos mejor, convivir más, dialogar sin prisa, acompañar con presencia. La formación ética comienza en lo cotidiano, no en lo perfecto.
En una sociedad marcada por el cansancio, muchas veces se delega la educación en la escuela, en las redes sociales o en el tiempo. Pero ningún entorno sustituye el impacto de una familia que orienta, pone límites con sentido y predica con el ejemplo.
Los valores no se imponen: se construyen. Se aprenden cuando una madre, un padre o un familiar cumple su palabra, cuando reconoce errores, cuando trata con respeto a los demás. Ustedes, como padres o familiares de niñas, niños, adolescentes o jóvenes, son un ejemplo directo. Y quienes somos jóvenes también aprendemos observando y replicando lo que vemos.
Hoy, niñas, niños y adolescentes no solo necesitan orientación, necesitan comprensión. Crecen en un contexto distinto, con más información y más presión.
Acompañar no es controlar, es guiar, no es decidir por ellos, es ayudarles a pensar.
Fortalecer la formación ética y social desde la familia no es una tarea sencilla, pero sí urgente. De ella depende la manera en que las nuevas generaciones se relacionan, participan y construyen comunidad. Porque más que familias perfectas, niñas, niños y adolescentes necesitan familias presentes, congruentes y dispuestas a educar con el ejemplo







































