Hoy se celebra el Día del Amor y la Amistad. Las redes se llenan de flores, mensajes bonitos, corazones y frases románticas. Y está bien. Es un día que nos recuerda algo esencial: necesitamos vínculos, cariño y presencia.
Pero también vale la pena decirlo con honestidad:
El amor no sucede por arte de magia.
La amistad no se sostiene sola.
Los vínculos no se construyen con “luego”.
Porque así como postergamos metas personales, también postergamos lo importante en nuestras relaciones:
“Luego le escribo.”
“Luego la visito.”
“Luego le digo cuánto lo aprecio.”
“Luego pido perdón.”
“Luego regreso esa llamada.”
Y el problema es que el tiempo tampoco negocia en el amor.
A veces damos por hecho que la gente estará siempre. Que habrá otra oportunidad. Que el cariño se entiende sin decirse. Pero la verdad es simple: las relaciones, como todo lo valioso, se cultivan con acciones.
Hoy es un buen recordatorio de que hacer que las cosas sucedan también significa:
decir “te quiero” sin esperar una fecha especial, agradecer a quien siempre está, buscar a esa amistad que extrañas, tener el valor de reconciliarte, demostrar con hechos, no solo con palabras.
Porque el amor no es solo sentimiento.
La amistad no es solo historia compartida.
Son decisiones cotidianas.
Y aprovechando este día, hoy también quiero hacerlo personal: le digo a mi esposo cuánto lo amo. Que lo que nos queda de vida lo seguiremos viviendo plenamente: viajando juntos, rodando en moto, acompañándonos, disfrutando cada momento y valorando siempre lo más importante… nuestra familia.
Porque el amor verdadero no se espera, se vive. Se elige. Se cuida. Se celebra en lo cotidiano.
También aprovecho para mandar un beso inmenso a la mujer que más amo en el mundo, la que me dio la vida, mi raíz y mi corazón: mi mami, que hoy está cumpliendo 85 años. Gracias por tu amor, por tu fuerza y por todo lo que eres. ¡Feliz cumpleaños, mamá!
Haz que las cosas sucedan hoy.
No mañana. No después. No “cuando tenga tiempo”.
A veces, el mejor regalo no es algo envuelto… es tu presencia, tu mensaje, tu acción.
Y quizá esa sea la verdadera magia de este día:
Recordarnos que el amor y la amistad no se esperan… se construyen.










































