Uno de los podcasts que escucho frecuentemente es “Cracks” con Oso Trava; si bien, su contenido en su mayoría es para empresarios y emprendedores, hay historias de vida que ha presentado que me han dejado enseñanzas muy grandes que he aplicado en mi vida.
El episodio 272 salió al aire el 24 de marzo de 2024 sin embargo, no recuerdo la fecha exacta en que yo lo vi y escuché. La entrevista es con Michael Rojkind, reconocido arquitecto mexicano, fundador y socio director de Rojkind Arquitectos en la Ciudad de México, famoso por su enfoque innovador y contemporáneo que integra la tecnología, la experiencia humana y las problemáticas urbanas en sus diseños, creando espacios icónicos como el Foro Boca y el Museo del Chocolate. Es considerado una figura influyente en la arquitectura actual, representando una generación de arquitectos mexicanos que están transformando el país, y ha sido reconocido internacionalmente por publicaciones como Forbes y Architectural Record. Estudió en la Universidad Iberoamericana y antes de dedicarse de lleno a la arquitectura, fue baterista de la banda de rock pop “Aleks Syntek y la Gente Normal”.
No pretendo “spoilear” el contenido de esta entrevista y, sinceramente soy neófita en el tema de la arquitectura pero llamó mi atención una parte específica de la entrevista en la que Oso le pregunta a Michael acerca de dos tatuajes que tiene en sus brazos, por lo que el arquitecto relata una dinámica que su mamá (a quien él mismo cataloga como hippie) hacía todas las mañanas con él y su hermana: al despertar salían descalzos al jardín, pisando el césped, se paraban con los brazos extendidos y abiertos, levantaban la cabeza al cielo, dejaban que los rayos matutinos del Sol los bañara por unos segundos y se mostraban ABIERTOS y RECEPTIVOS a lo que el Universo les enviara para vivir durante el día. Los tatuajes a los que Oso se refería eran las palabras OPEN (abierto) y RECEPTIVE (receptivo) plasmadas en los brazos de Michael.
Desde ese momento esa anécdota me atrapó y decidí adoptarla. No me salgo descalza todas las mañanas, pero si me arrodillo y durante mi oración matutina le pido a Dios que me permita estar con una mente abierta y receptiva a lo que durante el día llegue a mi vida. No es magia, es estar más atenta a las bendiciones que en cada momento se presentan y que, por los aceleres del día a día no nos percatamos de su existencia.
He compartido con mis amigas más cercanas esta filosofía y también la han adoptado, hasta en situaciones más triviales hemos salido divertidas por estar “abiertas y receptivas” ante lo que la vida quiera traernos: sean shots, cortesías, nuevos empleos, nuevas amistades, etc.
Hoy que inicia este 2026 deseo, querido lector, que aprendas a estar dispuesto a recibir con apertura cada vivencia que estás por tener en estos nuevos 365 días que Dios/ el Universo/ la Vida/ tu Poder Superior traerá para ti. De corazón espero que te muestres dispuesto a disfrutar todos los sabores y colores de este nuevo año; y que te sientas agradecido por acumular nuevas páginas en la historia de tu vida. ¡FELIZ (ABIERTO Y RECEPTIVO) AÑO NUEVO!






































