Escalar una montaña nunca es sencillo.

Hay días despejados y otros donde la neblina no deja ver el siguiente paso.
Hay piedras sueltas, cansancio y momentos en los que la mochila parece más pesada de lo que debería.
Pero he aprendido algo invaluable:
cuando no caminas sola, la montaña cambia.
La mochila pesa según lo que decidimos cargar.
Puede llenarse de dudas, ego o miedo…
o puede llenarse de visión, compromiso y propósito.
Y cuando compartimos la carga, pesa menos.
Hoy quiero hablar de algo que para mí es una certeza:
juntas hacemos que las cosas sucedan.
No se trata solo de trabajar en el mismo lugar.
Se trata de compartir riesgos.
De enfrentar impedimentos.
De sostenernos cuando el día es complicado.
De celebrar logros que no son individuales, sino colectivos.
En el camino hacia cualquier meta siempre habrá obstáculos:
retos financieros, decisiones difíciles, presión, incertidumbre.
Pero cuando un equipo está unido, los riesgos no paralizan… fortalecen.
Hoy, en vísperas del Día Internacional de la Mujer, quiero reconocer a mi equipo de mujeres de Clínica Delicias.
Mujeres fuertes.
Comprometidas.
Profesionales.
Humanas.
Mujeres que no esperan a que las cosas pasen…
hacen que pasen.
Que toman decisiones.
Que aportan ideas.
Que levantan la mano cuando algo se puede mejorar.
Que se apoyan entre sí.
Que entienden que crecer no es competir entre nosotras, sino avanzar juntas.
Escalar sin afectar a los demás sí es posible.
Se logra cuando el liderazgo se ejerce con empatía.
Cuando el éxito se comparte.
Cuando entendemos que ninguna llega verdaderamente alto si deja a otras atrás.
Hoy celebro que no camino sola.
Celebro que mi equipo no solo me acompaña, sino que me impulsa.
Celebro que cada una aporta fuerza a esta montaña que seguimos escalando.
Porque la cima no es solo un lugar.
Es la suma de voluntades.
Y cuando mujeres decididas caminan juntas…
las cosas no solo suceden.
Trascienden.

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