Queridos lectores como se mencionó anteriormente nuestro cuerpo es una maquina perfecta que mientras dormimos, trabajamos o caminamos por la calle, millones de células siguen un horario preciso y trabajan sin descanso. Ese calendario interno se llama ciclo celular. El ciclo celular es la secuencia de etapas por las que pasa una célula desde que nace hasta que se divide y da origen a dos nuevas. Aunque sucede a escala microscópica, su impacto es enorme ya que gracias a él cicatrizan las heridas, se renuevan la piel, la sangre, y los organismos se desarrollan desde una sola célula inicial. Este proceso puede tomar hasta 24 horas dependiendo del tipo de célula.

El ciclo celular se divide principalmente en dos periodos fundamentales: Interfase y la división celular (Mitosis). La mayor parte del tiempo, la célula se encuentra en la interfase(90%-95%), una etapa fundamental donde la célula crece, realiza sus funciones y, sobre todo, copia su material genético. Este momento es crucial ya que el ADN debe duplicarse con precisión, puesto que de ello depende que las nuevas células funcionen correctamente. Esta fase se divide en 4 etapas G0,G1, S, y G2.
Las células como las neuronas maduras se encuentran principalmente en la etapa de G0 que es un estado de reposo funcional donde no se lleva a cabo una división celular. La primera etapa G1 es un periodo de crecimiento, aquí la célula como nosotros come, se hidrata y revisa que todo funcione correctamente, aquí aumenta su tamaño y se prepara para su división. Luego llega la fase S (síntesis) en este punto la célula copia su material genético es como sacar una fotocopia exacta de un documento importante. Este paso es crucial ya que si la copia NO es exacta la siguiente generación celular será incorrecta. Luego viene la fase G2 la cual es una especie de revisión final, se verifica que la copia del ADN este completa y sin errores y finalmente reúne los materiales necesarios para dividirse.
Cuando todo está listo, llega el momento de la división celular. En la mitosis (fase M), el material genético se ordena como si fuera una fila perfectamente alineada antes de repartirse en dos paquetes idénticos. El resultado son dos células hijas listas para ocupar su lugar y seguir trabajando por el bienestar del organismo.
Al concluir la mitosis, el ciclo comienza de nuevo y así silenciosamente nuestras células se renuevan una y otra vez manteniendo el cuerpo en constante equilibrio.
Este proceso no ocurre al azar. Existen mecanismos de control que supervisan cada etapa, deteniendo el ciclo si algo no funciona bien. Cuando estos controles fallan, las células pueden dividirse sin orden ni medida, dando origen a enfermedades como el cáncer.
Entender el ciclo celular es comprender que la salud no es un estado fijo, sino un equilibrio dinámico. La vida se sostiene gracias a una maquinaria microscópica que no descansa, que corrige errores y que, en silencio, mantiene el cuerpo en funcionamiento.
Cada cicatriz que se borra, cada resfriado que se supera y cada día que el cuerpo sigue adelante es testimonio de ese proceso invisible que ocurre dentro de nosotros y que permite que la vida continue










































