En esta ocasión me di a la tarea de traerte un pedazo de historia de un municipio con raíces profundas y orgullo propio: Julimes.

Julimes es una población del estado de Chihuahua asentada a la vera del Río Conchos, ese río generoso que ha marcado el ritmo de la vida, del trabajo y de la agricultura, principal actividad económica de la región. Además que se cosechan las flores para el día santo de noviembre y su riquísima sandía
Su nombre proviene de la tribu precolombina que habitó este territorio, dejando una herencia que sigue viva en la identidad de su gente.

Para mí, Julimes es un lugar especial. Mi madre trabajó muchos años ahí y, cuando éramos niños, nos tocó acompañarla en más de una ocasión. Fue en esos recorridos donde uno aprende que los pueblos se sienten, no solo se visitan. Ahí también supe que su santo patrono es San Antonio de Padua, a quien celebran en grande el mero día de los Toños, en el mes de junio, con fiesta, fe y tradición.

Además de su historia y su gente, Julimes cuenta con algo que lo hace único: sus balnearios de aguas termales. Agua que brota directamente de la tierra y que, dicen —y muchos lo confirman—, tiene propiedades curativas. No es casualidad que gente de todo el estado y hasta del sureste de Texas venga a aprovecharlas. Y la verdad sea dicha: sí que funcionan.

En la tierra de los indios, como muchos la llaman con respeto, existe también un tesoro natural e histórico: el famoso “Pino Alemán” de la Hacienda de Humboldt. Un imponente árbol centenario, con más de 100 o incluso 150 años de vida, vestigio de una colonia europea de principios del siglo XX. Con cerca de 40 metros de altura, es considerado un ejemplar único en su tipo en Latinoamérica, ubicado cerca del arroyo Zurumbeneo y convertido hoy en un atractivo turístico e histórico que impone respeto con solo mirarlo.

Y si de rarezas hablamos, Julimes también es hogar de una de las especies más singulares del mundo: el Cachorrito de Julimes.
Un pequeño gigante que mide apenas 4 centímetros, vive de 2 a 3 años, y es una especie en peligro de extinción, protegida por leyes nacionales e internacionales. Un recordatorio de que incluso lo más pequeño puede ser invaluable.

Pero Julimes no se queda ahí. En la Sierra de la Amargosa existe un sitio que para muchos es sagrado: el llamado Panteón Indio. Un lugar místico e impresionante que guarda la forma en la que los antiguos habitantes respetaban y honraban a sus familiares. Caminar por ahí es sentir el peso de la historia, el silencio que habla y la conexión profunda con la tierra, sin faltar la rica fauna y flora que habita esa región y que le da aún más fuerza a su misticismo.

Por si fuera poco, en este pedacito del norte, al lado del río llamado Julimes, hasta un huevo de dinosaurio fue encontrado hace algunos años, confirmando que esta tierra guarda secretos que van mucho más allá de lo que imaginamos.

Les saludo desde esta columna y, como es costumbre, te invito a que me escribas y me digas qué lugar te gustaría conocer de nuestro hermoso estado.

Correo albertoarmendarizmxm@gmail.com
@ToñitoCamargo

¡Excelente semana y abríguese por aquello del frio!

 

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