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La libertad que heredamos

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Esta semana volvemos a encontrarnos con una palabra que conocemos desde niños: independencia. Está en las calles, en las banderas, en las escuelas y en una de las celebraciones más significativas para nuestro país.

Y entre todo lo que representa esta fecha, hay una pregunta que pocas veces nos hacemos: ¿qué hacemos nosotros con esa libertad que otros lucharon por conseguir?

La madrugada del 16 de septiembre de 1810 comenzó un movimiento que cambiaría la historia de México. No fue un camino corto. Tuvieron que pasar once años para que nuestro país consumara su Independencia.

 Han transcurrido más de dos siglos desde entonces. Ya no nos corresponde librar aquella batalla, pero sí decidir qué hacemos con el país que recibimos.

 Ser libres va mucho más allá de vivir en un país independiente. La libertad también se vive en cosas mucho más cercanas: cuando podemos elegir, expresar lo que pensamos, tomar decisiones sobre nuestra vida, participar en nuestra comunidad o exigir aquello que consideramos justo.

 Cuando la vivimos todos los días, a veces dejamos de pensar en lo que realmente significa.

 Nos quejamos de lo que ocurre a nuestro alrededor, pero muchas veces preferimos no involucrarnos. Queremos mejores gobiernos, mejores ciudades y mejores comunidades, aunque no siempre estamos dispuestos a participar en su construcción. Defendemos nuestros derechos, y está bien, pero con frecuencia olvidamos que vivir en sociedad también implica responsabilidades.

 Ahí es donde la Independencia deja de ser únicamente una fecha en el calendario.

 Ser ciudadano también significa respetar las reglas aunque nadie nos esté viendo, cuidar lo que es de todos, informarnos antes de opinar, participar en las decisiones de nuestra comunidad y entender que lo público no pertenece solamente al gobierno: también nos pertenece a nosotros.

 No hace falta ocupar un cargo público para construir país. Se construye desde una familia, una escuela, un negocio, una colonia, una asociación o simplemente desde la manera en que tratamos a los demás.

 Por eso, en estos días en que volvemos a hablar de Independencia, entre el orgullo, las celebraciones y nuestras tradiciones, hagamos algo más que recordar a quienes iniciaron aquella lucha.

 Preguntémonos qué estamos haciendo nosotros con lo que nos dejaron.

 Heredamos un país libre. Lo que hagamos con esa libertad también depende de nosotros.

 Y esa parte de la historia ya no les corresponde escribirla a ellos. Nos corresponde a nosotros.

Luly González

Mujer, ciudadana y voz pública con propósito.

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