Si algo empezó a incomodar esta semana es el nuevo padrón nacional de telefonía móvil. Tal vez ya lo viste en redes, tal vez alguien te dijo que ahora tienes que registrar tu número telefónico con tu CURP. Y no, no es exageración ni fake news, es completamente real.

Desde ahora, todas las personas que tengan un teléfono celular en México están obligadas a registrar su número. ¿De dónde sale todo esto? En julio de 2025 se aprobó la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, adivina quien la propuso, si efectivamente, los morenos, y con ella nació este padrón nacional de usuarios de telefonía móvil. La medida aplica para mexicanos y también para extranjeros que tengan una línea activa en el país, sin importar la compañía. El objetivo “oficial” es claro, vincular cada número a una CURP para combatir delitos cometidos mediante llamadas falsas o fraudes telefónicos.

Hasta ahí, el discurso suena bien. El problema viene después.

Una vez que la ley entró en vigor, se estableció un plazo de 120 días para realizar el registro. Pero la pregunta que muchos se hacen es sencilla, ¿Qué pasa si no lo hago? La respuesta es preocupante.

Cuando el plazo termine, los números que no estén vinculados a una CURP o pasaporte, en el caso de extranjeros dejarán de funcionar. No habrá llamadas, no habrá mensajes, no habrá comunicación. La línea podría ser cancelada y el celular solo serviría para emergencias, como marcar al 911. En pocas palabras, sí, es obligatorio, quieras o no.

Ahora viene el verdadero foco rojo. Hoy, cualquier persona podría registrar un número que no es suyo. Los lineamientos actuales no contemplan un mecanismo claro que impida este tipo de abusos. Ya pasó en estos días, una persona se hizo viral por que logró registrar al senador Gerardo Fernández Noroña en el padrón, dejando en evidencia que el sistema es débil, improvisado y mal regulado.

¿La respuesta del Estado? Deslindarse. La regulación señala que “cada operador es responsable de implementar los procesos tecnológicos necesarios para autenticar a sus usuarios”. Es decir, si algo sale mal, el problema no es del gobierno, es tuyo y de tu compañía telefónica.

Pero el tema no se quedó ahí. Ante este escenario, el Grupo Parlamentario del PRI en el Senado lanzó un exhorto para frenar la aplicación del padrón hasta contar con una revisión seria, técnica, jurídica y en materia de derechos humanos. El mensaje fue contundente: “la delincuencia se combate con inteligencia, no poniendo en riesgo libertades ni datos personales”.

Y no es paranoia. El padrón repite errores que ya vivimos. El Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil, conocido como RENAUT, terminó siendo un fracaso y fue invalidado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2022 por violar derechos humanos y no cumplir con criterios básicos de proporcionalidad.

Hoy, la historia parece querer repetirse. Y la pregunta no es si el padrón funcionará, sino cuánto estamos dispuestos a ceder, otra vez, a cambio de una falsa sensación de seguridad. Y aquí le pregunto a usted amigo lector, ¿Que opina de todo esto?, ¿esta de acuerdo o en desacuerdo?, cual seria la verdadera solución a esta problemática de los fraudes y delitos telefónicos, claro, sin vulnerar los derechos y la privacidad suya. Nos leemos la próxima semana en Bajo la Lupa, donde miramos más allá del discurso, sígame en mis redes sociales como @soyisaacbenitez.

 

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